Los pequeños políticos y sus pequeñas virtudes

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Los pequeños políticos y sus pequeñas virtudes.
Hoy no esperen polémica. Ya habrá tiempo en las próximas semanas. Hoy voy a hablarles de unos seres humanos que habitan dentro de ese monstruo, de esa culminación de todo lo abominable, de ese ser maldito y maldecido que es todo diputado o diputada.
Hoy les hablare de la sonrisa amable de la portavoz de Sanidad de podemos, que acudió a trabajar con collarín después de un aparatoso accidente de tráfico. Una persona con la que se puede compartir un cigarro aunque no se compartan ideas. Hoy voy a hablarles de mi compañera de partido que no dejo de acudir al trabajo mientras su abuela agonizaba en Santander y de cómo salió de una reunión, sin derramar una lágrima hasta que estuvo fuera, cuando le comunicaron su fallecimiento. Hoy voy a hablarles de la alegría del diputado que supo que iba a ser padre por segunda vez a mitad de legislatura. Hoy voy a hablarles de la preocupación de una diputada muy expuesta, que tuvo a su madre ingresada gravemente enferma y nunca tradujo su preocupación en un mal gesto. Hoy voy a hablarles de la constancia de una diputada del grupo catalán que lleva años peleando por el reconocimiento de las víctimas de la Talidomida sin calcular cuántas son ni cuántos votos se ganan o se pierden. Hoy voy a hablarles de un tipo encantador que representa al partido popular de Palencia con el que charlamos de amigos comunes mientras matamos una colilla en las interminables sesiones del pleno. Voy a hablarles de esa gente que habita el gallinero sin esperar reconocimiento ni focos, pero con la que siempre se puede contar para cubrir un hueco, repasar una PNL o sustituir una votación. De esa tropa que se va a tomar el menú del dia de 11 euros de “la chulapa” sabiendo que nunca serán la estrella de la sexta .Hoy voy a hablarles de mi compañero Fernando, linchado injustamente, que se sometió voluntariamente y por segunda vez al escarnio público sin necesidad alguna. Un tipo con flema y humor británico tan envidiable como el de los personajes de “Yes minister”. Hoy les hablare de esos diputados que no asoman por los platos de televisión recomendando libros a unos y a otros, pero que son los que de verdad leen y se les nota. Hoy me voy a atrever a decirles que entre esos 350 monstruos del egoísmo y la soberbia que ustedes imaginan, hay seres humanos, padres, madres, hijos y amantes. Los hay en todos sectores del hemiciclo, de todos los colores. Presos de la estrategia y del cálculo de otros, ocultos bajo las siglas, agazapados en sus escaños…seres de carne y hueso. Seres sobre los que se dispara sin distinguir.

Es verdad que la política española no atraviesa su mejor momento, pero hoy me siento suicida y he decidido reivindicarlos. Reivindicar sus pequeñas virtudes, su amabilidad, sus horas de trabajo, su vergüenza por el delito de los otros, su ilusión en hacer de este oficio algo digno. Hoy he decidido proclamar que también ellos merecen una política mejor, una política que nos permita a todos salir de casa con el legítimo orgullo de quién quiere, simplemente, dejar un país mejor para los suyos.

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