LOS OBSERVADORES

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La  situación de conflicto mundial que vivimos desde hace décadas  no puede sino calificarse de guerra abierta entre la civilización occidental y las fuerzas islamistas que pretenden la instauración de un nuevo califato. Puede sonar exagerado o propagandístico pero basta leer un poco sobre la historia reciente de la Yihad  para ponerse al día ( les recomiendo un excelente libro de Gilles Kepel publicado en el 2000).No es posible enfrentarse a la magnitud del problema sin leer , de manos de sus impulsores, los propósitos de este movimiento. Lo mismo que el futuro del nazismo estaba escrito en Mein Kampff, el futuro del yihadismo está escrito en los manuscritos de sus ideólogos. Existe ya un estado, el estado islamico, que ocupa un terreno entre Siria e Irak y que está a punto (si no lo está ya) de establecerse en Libia. Ese territorio tiene ya nombrado un califa, la máxima autoridad política y religiosa del  islam para sus seguidores.La Yihad menor, tal y como la entienden los seguidores de ISIS, de Al Queda y en general los exacerbados seguidores del rigorismo Wahabita, obliga a la reconquista de todos los territorios ocupados alguna vez por el islam, incluyendo en ellos la península ibérica. “Expulsales de donde te han expulsado” dice el Coran. Es por tanto una guerra que pretende ocupar un territorio e imponer un sistema teocrático y totalitario en el que la única fuente de legitimidad es el Coran. La sharia consiste en esto, ni más ni menos. En este sistema no existen derechos que no emanen del Coran. Está prohibida la homosexualidad, la emancipación femenina, el alcohol, el tabaco,la música occidental,  la pornografia, la reproducción de imágenes, etc, etc.No existe la separación de poderes, ni la libertad de prensa. Si alguien se convierte a otra fe es simplemente, ejecutado. El refinamiento en el terror, mediante ejecuciones salvajes grabadas en vídeo y difundidas por la red, es utilizado para amedrentar a quienes osen enfrentarse al poder absoluto del califa. La sumisión o la muerte  son las únicas alternativas en este sistema.
Este es, en acelerado resumen, el enemigo al que nos enfrentamos. Un enemigo dispuesto a vencer o morir. Un enemigo cuya derrota es imprescindible para nuestra supervivencia .
Pues bien ante este despiadado enemigo, el representante de  más de 5 millones de españoles se declara simplemente “observador”. Así , sin más. Hay que reconocer que, en esto también, es un fiel seguidor del Leninismo. En 1939 también la URSS y el partido comunista Francés llamaron a la deserción de aquellos obreros franceses que luchaban contra Alemania .Es una noble tradición de los leninistas utilizar cualquier arma o enemigo que pueda acelerar las contradicciones hitler-stalin-treaty-1939_619del capitalismo para provocar su caída. Nada nuevo bajo el sol, como podemos observar. Las consecuencias del pacto Molotov-Ribbentrop para toda Europa , incluida la URSS, son bien conocidas: 60 millones de muertos y un continente destrozado. Esperemos que alguien se lo recuerde pronto a nuestro querido “defensor de la belleza”.
Es verdad que el combate es un combate complejo en el que necesitamos rearmarnos moralmente. Necesitamos más que nunca una política basada en nuestros principios y convicciones, en nuestra defensa de los derechos humanos,  en nuestra defensa de la libertad de pensamiento. No podremos combatir a un enemigo tan potente si nos traicionamos a nosotros mismos, si perdemos la fe en la superioridad de nuestro sistema de valores. Un combate como este, que nos está costando y nos va a costar miles de víctimas, no se gana sin una profunda convicción en tu causa. Por eso es más urgente que nunca denunciar a quienes se colocan en la equidistancia, a quienes buscan explicaciones que les permitan mantenerse al margen. También entonces existían explicaciones al auge y crecimiento del nazismo, pero una explicación no es un remedio. Apelar a nuestros indudables errores en Oriente Medio en esta crisis es como acusar a un enfermo de cancer de pulmón de haber fumado. La explicación no le curará . Deberemos de evitar fumar en el futuro, pero antes necesitamos sobrevivir.
Por  eso es urgente, también, cambiar nuestra política para con los refugiados. No son los refugiados los que nos traen la guerra, es la guerra la que nos trae a los refugiados. Una política humanitaria para con los refugiados es imprescindible, pero no es suficiente. Debemos acabar con la guerra si queremos acabar con el problema de los refugiados. Si no lo hacemos así la guerra , tarde o temprano , acabará con nosotros. No podemos limitarnos a llorar las víctimas o a cambiar nuestra foto de perfil por una bandera Francesa, Belga o Española.Tenemos que convencernos de que, como decía Churchill, la victoria es nuestro único programa. La victoria por duro y largo que pueda ser el camino, pues sin victoria no habrá supervivencia. Es una guerra distinta, asimétrica, una guerra sin frentes en Europa. Una guerra con un frente cambiante y difuso en Siria e Irak. Una guerra que precisa inteligencia, valor y sacrificio. No es una guerra convencional, pero es una guerra.
Sufrimos hoy el peor de los desastres de la humanidad. Si no somos capaces de enfrentar unidos y con convicción este desafío afrontaremos las consecuencias de la derrota. No es tiempo de observadores, es tiempo de unidad, es tiempo de combatientes. Los observadores no son para las guerras, son para los armisticios. Ese tiempo no ha llegado, ni llegará si no conseguimos que el enemigo se sienta derrotado.
Sé que no gusta oír estas cosas, pero disfrazar u ocultar la realidad no hace que esta desaparezca. No existe acuerdo posible con quien quiere acabar contigo y con tu sistema de vida. Si queremos un futuro en paz y libertad tendremos que ganárnoslo . Como dice en uno de los muros cercanos al monumento a  Lincoln: “Freedom is not free”. La libertad no es gratis. Nos quedan muchas lágrimas por derramar, pero no lo duden: Juntos venceremos.