Cartas desde San Jeronimo II

CARTAS DESDE  SAN JERONIMO II

UN APRETON DE MANOS

Eran las diez menos cuarto de la soleada mañan tumblr_m9o239bXvY1rbh8f0o1_1280a del lunes  cuando enfile desde el congreso a la  OMC, justo en frente de los leones del congreso. La organización médica colegial había organizado un acto con AVITE , la  asociación de victimas de la talidomida   (Documental Talidomida). Mi partido  me había encargado representarles en ese acto. Formaba cola una multitud de personas . Llamaba la atención que  algunas iban en sillas de ruedas,  otras portaban  brazos extrañamente cortos o incluso algunos aparentaban no tenerlos. Otros tenían manos deformes a las que faltaban dedos. Al acercarme para  colocarme en mi lugar de  la fila sentí  algo que ellos,  seguramente, sienten a diario: Note  que me miraban como a alguien distinto . Sus ojos me escrutaban preguntándose  quien será ese tipo, con barba, cartera, americana y aire asustadizo. Una legitima desconfianza asomaba por sus ojos.

 

Subí por la escalera y me senté en las filas de atrás, la sala estaba ya casi llena. Sin embargo, tras levantarme a saludar al vicepresidente de la OMC este me indico, con su sevillano acento, que tenia reservado un sitio en primera fila . Pasé de costado , con mi abrigo y mi cartera de  la mano, entre las dos sillas de ruedas que estrechaban el pasillo. Una vez allí me senté entre los ponentes del acto . Todos lucían  su impecable y encorbatado  aspecto de médicos colegiados.

En el escenario se encontraban 4 afectados que relataron, en  pocas palabras, lo que la talidomida les había quitado. Ese fue uno de los momentos mas duros  de mi corta carrera política. Una mujer aproximadamente de mi edad  ,  relato con estremecedora sencillez como se le había privado de uno de los placeres  mas entrañable  de la maternidad: No pudo dar de mamar a su hija. Sus cortos y deformes brazos no podían sujetarla  contra su pecho.  Recordé a  mis  hijos agarrados placidamente al de  su madre y bendije mi suerte.

Tras los pacientes, toco el turno de los profesionales. Desgranaron con meticulosidad  el origen, las consecuencias y el  catastrófico manejo del episodio en nuestro país.  La ausencia de controles rigurosos en el sistema sanitario español de aquellos años multiplico y prolongo innecesariamente  la tragedia .

Por último, los políticos  subimos al estrado. Caí entonces en  la enorme responsabilidad de mi nuevo oficio.  Procure ser honesto y medido. Sin embargo hubo un momento en el que me avergoncé de mi mismo. Tras rechazar la prescripción del caso y la limitación del registro nacional de victimas   hubo una pequeña ovación en la sala . En ese momento me sonroje y les pedí , por favor,  que no volvieran a hacerlo. Si alguien merecía aplauso y reconocimiento eran ellos.  Acabe como pude y tras comentar  en privado con la ponente del PSOE algunos asuntos volví a entrar  en la sala para el  acto final. Al acabar, mientras charlaba con algunos asistentes, observe como se nos acercaba una afectada  que  le extendía la mano al representante del PP. “Aquí tiene mi mano que no prescribe” le dijo mirándole fríamente a los ojos , mientras los dos únicos dedos de su mano derecha apretaban, como una pinza,  la mano del veterano político. No se me olvidara la escena  mientras viva.

Me despedí de todos ellos. Fueron extremadamente amables  y sonrientes conmigo. Salí al sol de la carrera de san Jerónimo y mientras me encaminaba a mi siguiente cita me dije seriamente …“ Si les decepcionas Paco , te merecerás ese apretón de manos”120901013138-thalidomide-7-horizontal-large-gallery