cartas desde San Jeronimo I

CARTAS DESDE SAN JERÓNIMO:
DE LA JURA, O LA SESION MATINAL DE PODEMOSpodemos--620x349
 
Quizás algunos de ustedes no lo sepan pero un diputado electo no alcanza su plena condición hasta que no jura, o promete, la constitución. Asi esta dispuesto en el reglamento de la cámara en su articulo 20 . Para ello prevé que se tome juramento a todos los diputados en la primera sesión a la que asistan. De ahí que , en esa sesión, todos seamos llamados a jurar o prometer la ley de leyes desde nuestro escaño. Entrar por primera vez en el templo del poder legislativo, en el máximo órgano de la soberanía popular, era por tanto un momento de máxima solemnidad….o al menos eso creíamos hasta que empezó la sesión.
 
Con gran disgusto para mi madre y mis hermanas, esa mañana me incline por mantener mi aspecto arreglado pero informal. Me levante, me asee y me decidí por americana y camisa blanca…pero sin corbata. Ya saben, ese aire socialdemócrata juvenil de quienes, a los 51, no podemos permitirnos ser mas audaces. Tras un frugal desayuno, rodeado de inmaculados bilbaínos del PNV, salí para el congreso con la misión de poner la toalla en nuestros escaños. En esa primera sesión no hay escaños asignados y el quesito del centro estaba en franca disputa entre los chicos de podemos y nosotros, así que el que llegase primero ocuparía la mejor plaza. Cuando llegué, varios de mis compañeros ya estaban con la posición tomada capitaneados por Toni Canto, nuestro mas veterano diputado. Mis compañeros, a excepción de Girauta, iban de riguroso traje y corbata, como corresponde a un partido serio . El asunto comenzó a preocuparme. A uno no le gusta destacar , como diría Machado, por su “torpe aliño indumentario”. Sin embargo mi preocupación comenzó a disiparse de inmediato al ver entrar a los chicos del partido morado. En esa sesión yo no iba a destacar en absoluto por mi aspecto. Entre abrazos y algarabías comenzaron a desfilar por las escaleras del congreso en mangas de camisa, con bufandas multicolores, rastas y hasta un chaleco reflectante que portaba el representante de Equo como signo inequívoco de que había venido en bicicleta. Por cierto ,Uralde tiene el mismo tipo de ciclista que un servidor, lo que me ha hecho dudar de las virtudes del ciclismo como deporte adelgazante . En resumen: No había ninguna duda de que la batalla de la imagen la ganaba la bancada morada. Imposible competir. Sin embargo el momento estelar aun no había llegado. Un murmullo generalizado me hizo girar la cabeza desde mi escaño. Entonces entre el ruido de innumerables flashes y disparos de cámara entraba Carolina con su preciosa criatura, vestida con sus lazos del estilo de aquellos niños con aña que paseaban en coche de capota por la playa de la Concha durante los veraneos de Alfonso XIII .
 
Ahí quedo todo nuestro esfuerzo por transmitir, ese día, que otra política es posible. Durante semanas nuestro circunspecto y discreto Miguel había tejido un acuerdo a tres bandas para echar andar la legislatura. Había conseguido, por vez primera, un amago de política danesa. Un acuerdo PP- CS-PSOE que proporcionaba una mesa de la cámara plural sin bloqueos. Una mesa con un presidente socialista no perteneciente al grupo mas votado. Toda esa labor de acuerdo y nueva política sucumbió bajo el peso de la toquilla del niño de Carolina. Nuestro grupo se limitó a transmitir lo obvio : “No lo hemos visto”. Se trataba de no caer en la burda trampa de hablar de lo anecdótico para centrarnos en lo sustancial. Sin embargo las señoras de la bancada popular se decantaron mayoritaria y ruidosamente por hacer el juego a tan pueril escena. Los comentarios, en voz alta, te permitían transportarte si cerrabas fuertemente los ojos, a la cola de una frutería que tuviera puesto el programa de Ana Rosa . Ya no se hablaría de otra cosa.
 
Comenzaron entonces las votaciones nominales a los miembros de la mesa. El orden alfabético me permitió chupar cámara en múltiples ocasiones al ser Iglesias el siguiente a Igea. Hay que reconocer que la cara de Mariano durante las votaciones oscilaba entre la estupefacción y la sonrisa institucional. Parecía preguntarse, mientras miraba pasar a los nuevos diputados, “ ¿Quién ha dejado la puerta abierta?” La respuesta obvia era: “Ustedes”. La puerta la han abierto Luis, Camps, Fabra, Matas, Rus, Granados… No es el momento de sorprenderse. Acabado el tedioso recuento de las votaciones llego el momento de constituir la nueva mesa y de escuchar el discurso del recién elegido presidente. Mi tocayo Patxi, (yo no he necesitado euskaldunizar mi nombre pues me apellido Arisqueta de segundo) hizo un sereno y acertado llamamiento al dialogo y al acuerdo. El discurso levanto unánimes comentarios positivos entre los asistentes. Una nueva era comenzaba y solo restaba que los asistentes procederíamos al juramento o promesa de acatamiento constitucional. El excelente presidente del congreso que fue Felix Pons, había dictado en 1989 una resolución de la presidencia sobre la forma de proceder a este acto. Se trata de contestar simplemente “ Si juro” o “ Si prometo” . Sin embargo tanta sobriedad no era suficiente para la alegre muchachada de Pablo. Armados, los mas temerosos con una cuartilla y los mas osados solo con su ingenio, comenzaron las peticiones del ceremonial. Cuando digo peticiones lo digo con todo el sentido porque aquello era un calco exacto de las peticiones de misa del colegio de mi mas tierna infancia. Según les llegaba el turno se levantaban y prometían la constitución y trabajar para cambiarla por los negritos de Africa, por sus abuelitos, por el plátano canario o por el desarrollo de la lengua vernácula y la amistad eterna entre araneses y andorranos. Como en las peticiones de misa se acababa con una frase repetida “ nunca mas un país sin su gente” una suerte de “Escúchanos Señor” que daba al acto un aire de salmodia muy adecuado. La puesta en escena incluyo momentos épicos como la exhibición de un ramo de lavanda por parte de la encargada de pedir por el medio ambiente o un “viva España” proclamado con tal entusiasmo por un diputado podemita que casi me hizo chascar los tacones de mis zapatos. Todos las lenguas y las tierras de España estuvieron dignamente representados. Todas las clases hicieron su petición a la perfección. Durante los primeros compases Alicia Sanchez Camacho intento cortar las soflamas pronunciando el nombre del siguiente diputado con lo que únicamente consiguió aumentar el fervor creyente de los peticionarios y el barullo de la ceremonia. La llegada de los secretarios de nuestra bancada permitió que cada uno se expresase con total libertad, mostrando así en toda su plenitud la fe que profesan en nuestro nuevo y conmovido San Pablo. Como no podía ser de otra manera al apóstol le toco expresarse en la lengua de signos. Nadie mas adecuado para representar a los sin voz que nuestro parlanchín Pablo quien acabo su escenificación girandose y agitando el puño en alto como sí acabase de marcarle un gol al equipo de Mariano en el tiempo de descuento.
Finalizada la sesión salimos a la carrera de san Jerónimo con el buen ánimo de hacernos un retrato en las escaleras de los Leones. Las escaleras estaban ya ocupadas por los diputados de los círculos, las mareas y los compromisos ( no me digan que no son románticos), quienes. tras media hora de cánticos, lloros y emocionados abrazos, tuvieron a bien bajarse de la misma para que pudiéramos hacernos nosotros la foto. Nuestro estilo, hay que reconocerlo, fue bastante menos emocional. Posamos brevemente, mientras algunos de los conversos se situaban en frente nuestro
y nos afeaban mediante gritos de “paridad, paridad” la falta de mujeres en nuestro grupo. Tras sonreír a los fotógrafos y a los entusiastas feministas multicolores de podemos, procedimos a retirarnos a nuestros domicilios con el convencimiento de que la legislatura podría ser corta o larga, pero lo que seguro que iba a ser es entretenida1452774372_070418_1452788879_noticia_fotograma

2 pensamientos sobre “cartas desde San Jeronimo I”

  1. Perdona, se me ha ido el dedo, estuve y me parece un relato muy acertado y muy divertido de los hechos. Ya intercambiaremos impresiones.

    Un abrazo

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