Miguel y Miguel Angel, o de como ser español sin morir en el intento

El toro sabe al fin de la corrida,

donde prueba su corro repentino,

que el sabor de la muerte es el de un vino

que el equilibrio impide de la vida.

(Miguel Hernandez)
3386_miguel_hernandezQuerido Miguel Angel:

Siempre fuiste un osado, sin embargo nunca pensé  defender la tauromaquia  fuera a ser  la mayor de tus osadías. Te he conocido siempre  provocando el debate y la polémica, cosa que entra del natural de tu oficio. Sorprendentemente esto algunos no lo entienden. ¿Que ha de hacer un catedrático de ética si no  cuestionar las verdades establecidas? En estos tiempos rendidos a lo políticamente correcto  alimentar el debate oponiéndose a la dictadura del twitter se esta convirtiendo en un peligroso oficio. Hay quien  no es capaz de leer mas de 140 caracteres y , lo que  es peor, ni siquiera  es capaz de entenderlos. Cualquiera que lea tu tweet con un mínimo de honestidad intelectual y rigor histórico no puede sino admitir lo acertado de comparar con los nazis a quienes hoy quieren determinar desde su escaño que es cultura y que  no lo es. Si hubo algo propio del nazismo fue su obsesión por acabar con cualquier expresión artística ajena a la ideología de la supremacía aria.  Su interés por  acabar, desde la persecución política,  con cualquier manifestación cultural distinta a lo que debía de ser  el pensamiento único ( lo que ahora se llamaría políticamente correcto) creo el concepto de “arte degenerado” y promovió la persecución de cualquier autor contrario a la ideología nazi.

Negar el valor cultural de los toros y la tauromaquia en nuestro país es negar a Hernandez, Alberti, Lorca, Picasso, Goya, ,… o hasta  a Sabina, ¡ahi es nada! El toro y el toreo son y han sido parte ineludible de nuestra  cultura. Los toros  han simbolizado el valor , la vida , la muerte, la pasión, la tragedia , el destino. Poesia, teatro, cine literatura, música, pintura, escultura…en todas ellas hay muestras mas que sobradas de la influencia del toreo en nuestra expresión artística. Uno puede cuestionar su futuro o su regulación, pero no negar su pertenencia a nuestra cultura. El animalismo se esta convirtiendo en una ideología totalitaria que empieza a dar resultados chocantes. Celebrar la muerte o la desgracia de un torero se ha convertido en algo habitual en las redes. Los requisitos para la experimentación animal están poniendo en  riesgo el avance de la medicina en muchos casos. Puedo decirles, por experiencia propia, que la reglamentación en este sentido da resultados tan paradójicos como que se necesitan mas cuidados para hacer una colecistectomía a un cerdo en un laboratorio  que los que se administran a muchos de nuestros pacientes en nuestros hospitales.

 

En resumidas cuentas que en un país desbordado por  la crisis y la corrupción, en una Europa cuestionada en sus valores por una oleada de refugiados imparable, en un mundo en el que los humanos no parecemos tener claro cual es nuestro destino, los partidos políticos pueden prescindir sin complejos de  catedráticos de ética y sustituirlos por adolescentes sumisos y sin criterio.

Querido Miguel el mundo de los toros bravos esta tocando a su fin , ya solo queda sitio para que  los mansos puedan conducir la manada al matadero al alegre son de sus cencerros.

Un abrazo